Navidad

Manganeses representa un gran Belén viviente en la Plaza Mayor     

Belén Viviente Manganeses L. 2000
Los habitantes de Manganeses de la Lampreana representaron ayer un Nacimiento navideño recurriendo a todas los quehaceres propios de la vida de antaño / Foto Sergio Rodríguez
Manganeses de la Lampreana
.  J. A. G. La Opinión de Zamora

          El extraordinario derroche de esfuerzo e ilusión de las gentes consiguió llevar hasta la representación el Belén viviente en Manganeses de la Lampreana, una iniciativa que este año cumple su cuarta edición.

     Todo el montaje de instalaciones y elementos se vieron castigados por la tormenta que azotó en la tarde noche del pasado viernes la zona, deteriorando parte de lo realizado a lo largo de una semana de trabajo en los ámbitos de la plaza del pueblo.

     La presidenta de la Asociación Cultural, Soraya Barrios, afirmó que el viento había barrido la harina echada sobre el suelo para dar la imagen de una nevada.

     Sin embargo, la voluntad de los integrantes de la Asociación Cultural “Las Flores”, con el respaldo del Ayuntamiento, hicieron que ayer estuviera todo listo para el desarrollo del nacimiento viviente que comenzó escenificarse a partir de las cuatro de la tarde.

     El Belén, que otros años se instalaba en el interior de la iglesia, en esta ocasión se optó por colocarlo en el exterior. La figura de San José estuvo representada por Victor, en tanto que la Virgen María la encarnó Laura.

     Fue un Nacimiento grandioso, donde se superaron las expectativas de otros años al organizarse una mayor pluralidad de actividades e incrementarse el número de actores, de todas las edades, que decidieron vestirse para ambientar y animar el acto navideño.

     Entre otros elementos, se instaló una gran arco de triunfo y se montó un sorprendente cauce fluvial que confería al escenario una imagen de comunión con la naturaleza.

     Entre otros aspectos, también se dispusieron personas que se encargaron de embutir las chicas para hacer chorizos, dando la imagen de unas gentes enfrascadas en la vida cotidiana. Otros manejaban sierras de pedal, otros vestían los trajes típicos de los pastores y portaban los corderos al hombro, otros hacían de panaderos.

     Los integrantes del coro de la iglesia desgranaban villancicos con la mejor de las entonaciones mientras se llevaba a efecto la Adoración del Niño.

     El pueblo de Manganeses de la Lampreana se volcó en la representación del acto navideño, de forma, que quienes no tuvieron algún papel que escenificar (más de un centenar tomaron un papel activo) se acercaron al lugar a presenciar el mayúsculo y social acontecimiento con la mayor de las expectaciones.